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DOCENCIA Y ACREDITACIÓN DE LA CIRUGÍA MINIMAMENTE INVASIVA EN EL ENTORNO UNIVERSITARIO
Autores: ORTIZ OSHIRO E*, PARDO MARTÍNEZ C*, GÓMEZ RAMÍREZ J., GONZÁLEZ LÓPEZ PA**, DE DIEGO CARMONA JA*, ALVAREZ FDEZ-REPRESA J*.
(*) Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo I
(**) Unidad de Medicina y Cirugía Experimental
Hospital Clínico San Carlos. Universidad Complutense de Madrid.
Correo e. ortosh@hotmail.com
INTRODUCCIÓN
"Good judgement comes from experience, but experience comes from poor judgement
El buen juicio viene de la experiencia, pero la experiencia se obtiene de los errores (1)
La introducción de la colecistectomía laparoscópica aumentó la incidencia de lesiones de la vía biliar principal, aparte de otras complicaciones, en el tratamiento quirúrgico de la litiasis biliar. Este hecho puso en alerta a la comunidad quirúrgica e incluso a ciertos organismos estatales, que llegaron a señalar la necesidad de acreditación para los cirujanos que practicaran procedimientos laparoscópicos. En 1992, el entonces Presidente de la SAGES (Society of American Gastrointestinal Endoscopic Surgeons) F.L. Green publicó en Surgical Endoscopy un editorial señalando este hecho y recomendando como absolutamente esencial que la comunidad quirúrgica continúe desarrollando importantes líneas de formación y acreditación y trabaje diligentemente para mantener limpia nuestra casa (1).
El abordaje laparoscópico tiene ventajas por todos conocidas para los pacientes, pero no es aceptable que al mismo tiempo aumente la incidencia de lesiones potencialmente graves en los mismos pacientes. Y ello ocurre porque la cirugía mínimamente invasiva (CMI) tiene peculiaridades que obligan a un aprendizaje teórico y práctico previo a su realización (2). Desde el punto de vista teórico, es fundamental que el cirujano conozca la fisiopatología y las posibles repercusiones del neumoperitoneo, así como el método para realizarlo. Debe estar familiarizado también con el funcionamiento de todo el aparataje y el instrumental que se requieren, y debe conocer las complicaciones intraoperatorias y postoperatorias que puede originar el abordaje minimamente invasivo, así como la forma de reconocerlas y tratarlas. Pero probablemente es el aspecto práctico el que requiere mayor aprendizaje. Sin un adecuado entrenamiento, hasta los gestos quirúrgicos más sencillos resultan extraordinariamente complejos y la intervención se convierte en un reto inabordable para el cirujano (3).
Por tanto, es necesario realizar una formación previa a la puesta en práctica de procedimientos laparoscópicos. Sin embargo, la oferta de cursos de aprendizaje integral y adecuada formación práctica no es todo lo amplia que sería necesario para cubrir las necesidades de todos los cirujanos, ni en nuestro país (3), ni presumiblemente fuera de él. Por otra parte, no se considera adecuado que la formación en CMI sea asumida exclusivamente por la industria y por centros al margen de la jurisdicción de departamentos quirúrgicos reconocidos, ya que ello no asegura calidad en la formación, convirtiendo esta en una demostración sucesiva de técnicas, algunas de ellas no probadas, lo que puede generar una falsa sensación de seguridad en el cirujano (4).
Desde los inicios de la introducción de la CMI, diferentes sociedades y asociaciones quirúrgicas internacionales han mostrado su preocupación por la formación en este nuevo procedimiento de abordaje quirúrgico, así como por establecer líneas de acreditación de los cirujanos competentes para realizarlo. Ya en 1991, la SAGES señaló los siguientes puntos:
- Premisa básica: el cirujano debe tener el juicio, la formación y la capacidad de convertir a cirugía abierta de forma inmediata para completar la intervención si ello es necesario.
- Métodos de acreditación de competencia:
1. Haber completado un programa de residencia o de formación estructurada en cirugía laparoscópica (documentado).
2. Poder acreditar la capacidad para llevar a cabo procedimientos laparoscópicos con un juicio clínico equivalente al obtenido en el punto 1 (documentado).
3. En caso de no cumplir 1 ni 2, requerimientos mínimos básicos de formación:
- a. Programa de residencia en Cirugía General
- b. Acreditación en laparoscopia diagnóstica
- c. Entrenamiento en cirugía general laparoscópica con un cirujano experimentado en cirugía laparoscópica o haber realizado un curso avalado por una Universidad o un Sociedad Académica con experiencia clínica y prácticas de laboratorio
- d. Observación de procedimientos laparoscópicos realizados por cirujanos experimentados
4. El responsable de la formación del solicitante debe confirmar por escrito la formación, experiencia (número de casos de cada procedimiento) y nivel de competencia real observado en el solicitante (5)
Por otra parte desde Europa se ha sugerido que la formación en CMI debe incluir los siguientes aspectos:
1. Formación teórica: historia, instrumental, principios básicos de seguridad
2. Visualización repetida de películas de los diferentes procedimientos
3. Observación de procedimientos realizados por cirujanos experimentados
4. Entrenamiento en laboratorio: muy útil para la adaptación a la visión bidimensional y para familiarizarse con el manejo del instrumental laparoscópico
5. Práctica de técnicas quirúrgicas en el animal experimental vivo (modelo porcino). Además del aprendizaje de los diferentes pasos técnicos y de las técnicas de sutura, estas prácticas tienen la utilidad de exponer al cirujano a todos los posibles problemas que pueden aparecer: pérdida del neumoperitoneo, hemorragia, presentación del campo, movilización de estructuras etc.
6. Cursos de entrenamiento supervisados. La única forma de que el aprendizaje sea satisfactorio es contar con una monitorización adecuada por parte de cirujanos expertos en cirugía minimamente invasiva
7. Los primeros casos de cada procedimiento deben ser supervisados por un cirujano experto, en el contexto de un aprendizaje clínico que complemente todos los pasos anteriores (6)
Con el aval de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), el Servicio de Cirugía I del Hospital Clínico San Carlos (HCSC) de Madrid viene realizando desde 1993 cursos de formación en cirugía minimamente invasiva de un año de duración (en el contexto académico de los Títulos Propios de la UCM) dirigidos a cirujanos, ginecólogos, urólogos y otras especialidades quirúrgicas interesadas en este tipo de abordaje.
El objetivo de este trabajo es presentar los resultados de estos cursos, evaluados mediante encuestas realizadas al principio y al final de cada curso a los alumnos que los han llevado a cabo.
MATERIAL Y MÉTODO
Estructura y contenido de los Cursos de Formación en Cirugía Minimamente Invasiva de la UCM
Cada curso se desarrolla a lo largo de un año académico (de octubre a junio), y se reparte por tanto en tres trimestres. En cada trimestre se llevan a cabo cinco sesiones prácticas de horario matutino de seis horas de duración cada una (de 8:00 a 14:00) en la Unidad de Medicina y Cirugía Experimental del HCSC. También se organizan en cada trimestre 2-3 clases teóricas y se ofrece a todos los alumnos la posibilidad de asistir a las intervenciones programadas de cirugía laparoscópica que se efectúan en el Servicio de Cirugía I, organizador del curso.
Así cada curso consta de los siguientes módulos:
1. Primer módulo: contenido teórico.
En las clases teóricas se desarrollan y ponen al día los aspectos fundamentales de la CMI, sus indicaciones ya establecidas, las que están en vías de establecerse y las previsibles perspectivas futuras. Simultáneamente, se analiza el impacto social y económico, así como los cambios organizativos y de gestión que, tanto en el hospital como en los servicios quirúrgicos, se están produciendo con la introducción de este tipo de cirugía.
El formato de estas clases es de tipo Mesas Redondas, con presentaciones por parte de los diferentes profesores invitados (que son especialistas expertos en CMI de toda España), y debates en los que se promueve la participación de los alumnos.
2. Segundo módulo: contenido práctico en laboratorio.
Las clases prácticas, con un total de quince sesiones a lo largo del curso, pretenden facilitar a los alumnos el aprendizaje de todos los aspectos que tienen que ver con el desarrollo de la cirugía mínimamente invasiva: organización del quirófano, funcionamiento de la columna de endoscopia, manejo del instrumental, realización de gestos quirúrgicos básicos en Laboratorio de Entrenamiento Manual ("pelvitrainers") y realización de gran número de técnicas quirúrgicas en el animal experimental (cerdo) anestesiado, bajo una estricta supervisión por parte de cirujanos expertos en CMI y observando lo dispuesto en el R.D.223/1988, de 14 de marzo, sobre protección de las unidades experimentales utilizadas.
3. Tercer módulo: actividades clínicas.
El alumno del Curso podrá participar como observador y, posteriormente, como colaborador, en las intervenciones programadas que se lleven a cabo en el I Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del CSC, así como en las Sesiones Clínicas del mismo.
El programa del Curso se reparte entre los módulos citados, con los siguientes contenidos:
ENSEÑANZA TEÓRICA
1. Cirugía mínimamente invasiva (CMI): su fundamentación teórica
2. Instrumentación básica: videocámaras, óptica, insufladores
3. Robótica y Telecirugía
4. Fisiopatología de la CMI: neumoperitoneo y otras formas de creación del campo quirúrgico, implicaciones endocrino-metabólicas, implicaciones inmunológicas
5. Preoperatorio, perioperatorio y postoperatorio en CMI
6. La anestesia general en CMI. La anestesia en pacientes de alto riesgo
7. Alcance actual de la CMI:
- Patología digestiva
- Patología ginecológica
- Patología urológica
- Patología torácica
- Patología quirúrgica pediátrica
8. Complicaciones de la CMI
9. Aspectos organizativos y de gestión de una Unidad de CMI
10. Evaluación de los resultados desde el punto de vista médico-quirúrgico
11. Evaluación económica de la CMI. Estudio comparativo con la cirugía convencional
12. El futuro de la CMI
ENSEÑANZA PRÁCTICA (Figs. 1 y 2)
1. Entrenamiento en Laboratorio (pelvitrainer)
2. Realización de técnicas quirúrgicas en el animal vivo experimental (cerdo)
3. Prácticas profesionales en el Servicio de Cirugía I del HCSC
El número de alumnos de cada curso no puede sobrepasar los 32 debido a la capacidad limitada de los quirófanos experimentales.
Los requisitos que deben cumplir los solicitantes para ser admitidos son:
- Estar en posesión del título de especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, Cirugía Pediátrica, Urología, Ginecología o Cirugía Torácica
- Ser residente de los últimos dos años en cualquiera de las anteriores especialidades
Planteamiento de las encuestas inicial y final
Cada curso, en la primera y en la última clases teóricas, se han realizado sendos cuestionarios (inicial y final), de cumplimentación anónima, con el fin de obtener información sobre la población de alumnos que asiste a nuestros cursos y con el fin también de autoevaluar el trabajo del profesorado de los mismos.
Las preguntas planteadas a los alumnos en cada encuesta se refieren a los siguientes puntos:
ENCUESTA INICIAL
- Forma de conocer la existencia del curso
- Utilidad más importante del mismo
- Centro habitual de trabajo del alumno y experiencia en CMI en dicho medio
- Contacto con los procedimientos laparoscópicos previo a la realización del curso
- Opinión del alumno sobre el/los organismos responsables de impartir docencia en CMI
- Opinión del alumno sobre el tiempo que debe durar un curso de formación en CMI
- Razones para la elección de nuestro curso para su formación
ENCUESTA FINAL
- Opinión del alumno sobre el número y el contenido de las clases teóricas
- Opinión del alumno sobre el número de clases prácticas
- Opinión sobre el empleo del cerdo como animal experimental
- Autoevaluación del alumno de las destrezas adquiridas: realización del neumoperitoneo, manejo del instrumental, manejo de la cámara, realización de procedimientos quirúrgicos, realización de suturas
Tratamiento estadístico
Todas las respuestas obtenidas se han introducido en una base de datos estadística, obteniéndose de la misma las medias con desviación típica, así como la distribución de frecuencias de las diferentes respuestas.
RESULTADOS
Hasta el curso 2003-2004 (once ediciones, desde 1993), 316 alumnos han realizado los cursos. De ellos 202 (63,7%) han sido cirujanos generales, 83 (26,3%) ginecólogos, 16 (5%) urólogos y 16 (5%) cirujanos pediátricos. Además 192 (60,7%) han sido de Madrid y 124 (39,3%) han llegado de diversas provincias españolas para llevarlo a cabo.
RESULTADOS ENCUESTA INICIAL
La mayoría de los alumnos (59%) han conocido la existencia del curso a través de información de compañeros de trabajo. Un porcentaje menor (32%) lo ha conocido por información recibida por correo.
Utilidad más importante del curso (respuestas no excluyentes):
- Aprender a realizar la colecistectomía laparoscópica 30,5%
- Aprender a manejar la técnica del abordaje laparoscópico 65%
- Obtener el Título de Experto Universitario 24,4%
- Obtener conocimientos de aparataje e instrumental 13,6%
- Investigación en técnicas nuevas 9,4%
Centro habitual de trabajo
El 55% de los alumnos proceden de hospitales universitarios, el 27% de hospitales no universitarios y el 16% desarrollan su labor profesional en centros privados. En el 64,5% de los casos tales centros de origen tienen una experiencia en CMI superior a dos años.
Experiencia previa en CMI
El 31,3% del total de los alumnos son residentes. El resto se distribuye del siguiente modo:
- Especialista desde hace menos de un año: 5,1%
- Especialista desde hace menos de 5 años: 16,8%
- Especialista desde hace entre 5 y 10 años: 16%
- Especialista desde hace más de 10 años: 30,8%
El 89,3% del total de los alumnos manifiesta haber tenido algún contacto con los procedimientos de CMI antes del comienzo del curso. A estos se les pregunta qué tipo de contacto y estas son las respuestas (no excluyentes):
- Asistencia a otros cursos de CMI: 34,6%
- Realización de colecistectomías laparoscópicas: 34%
- Realización de otras técnicas laparoscópicas: 29,7%
- Actuación como cirujano ayudante de otros cirujanos que hacen CMI: 70,8%
Organismo o institución responsable de la formación en CMI
A la pregunta Quién debe, en su opinión, responsabilizarse de la formación en cirugía laparoscópica?, los alumnos responden lo siguiente (respuestas no excluyentes):
- Los propios hospitales: 74,2%
- El Ministerio de Sanidad: 14,8%
- Las Universidades: 30,6%
- Las Sociedades Médicas: 5,3%
- Centros privados: 1,4%
Duración de los cursos de CMI
El 78% de los alumnos considera que un año es la duración mínima que debe tener un curso de formación básica y avanzada en CMI, de ellos el 56% opina que un año y el 22% opina que dos. Solo el 22% considera adecuados los cursos de 6 meses o menos.
Fundamento de la elección del curso para la formación en CMI
Para terminar la encuesta inicial, se pregunta a los alumnos por qué eligen este curso para llevar a cabo su formación en CMI. Las respuestas se distribuyen del siguiente modo (no excluyentes):
- Por el aval de la UCM: 29,2%
- Por su duración: 17%
- Por el número de horas de prácticas experimentales: 68,4%
- Por la confianza que le merecen sus Directores: 33%
- Porque obtendrá un Título Oficial: 37,3%
RESULTADOS ENCUESTA FINAL
Clases teóricas
El 84% del total de alumnos considera adecuado el número de clases teóricas. El 12,6% considera que son escasas y el 3,4% que son demasiadas. En cuanto a su contenido, el 85% lo considera apropiado.
Clases prácticas
El número de clases prácticas es adecuado en opinión del 87% de los alumnos. Todos ellos consideran que la utilización del animal experimental ha sido útil para su entrenamiento y todos ellos coinciden en que el cerdo es la elección más acertada como modelo experimental.
Adquisición de destrezas
En este apartado se les pide a los alumnos que evalúen de 1 a 10 su adquisición de habilidad durante el curso en los siguientes apartados (se consigna media y DS):
- Manejo del instrumental: 7,65 (1,5)
- Realización del neumoperitoneo: 8,02 (1,8)
- Manejo de la cámara: 7,99 (1,9)
- Actuación como ayudante: 7,84 (1,63)
- Realización de colecistectomía: 7,62 (1,73)
- Realización de suturas: 6,88 (1,75)
DISCUSIÓN
La enseñanza de la habilidad quirúrgica es una de las tareas más importantes de los cirujanos en los centros docentes. El advenimiento de la CMI, con su necesaria adaptación a nuevo instrumental, nuevas tecnologías y nueva forma de aproximación al campo quirúrgico, ha venido a replantear la cuestión del aprendizaje de la cirugía. ¿Existe en la actualidad una formación adecuada de nuestros profesionales en técnicas quirúrgicas?
La rutina de trabajo en los departamentos quirúrgicos de la mayoría de los hospitales plantea varios problemas a la formación de los residentes:
- Restricciones continuas en el tiempo de disponibilidad de los quirófanos
- Cambio progresivo de la población de pacientes (más complejos, con más edad y más patología asociada)
- Creciente preocupación por las consideraciones médico-legales
Todo ello influye en la adquisición de habilidades y en el aprendizaje de la toma de decisiones por parte de los cirujanos en formación (7). El proceso de transformación de un aprendiz de cirujano en un experto pasa por diversas fases (Tabla 1).
Tabla 1. FASES DEL PROCESO DE TRANSFORMACIÓN DE UN APRENDIZ DE CIRUJANO EN UN EXPERTO (8)
1. Imitación del MODELO. Al principio el aprendiz se limita a imitar los gestos y las actitudes del preceptor.
2. Preceptor como ENTRENADOR. Proporcionando la actitud y la disciplina necesarias.
3. Fase de ANDAMIAJE. En la que se coloca el andamio sobre el que el discente puede construir.
4. Fase de ARTICULACIÓN. Es el momento en que el residente conoce los pasos de un procedimiento, posee la habilidad necesaria para llevarlo a cabo y es capaz de realizar la intervención si las circunstancias son favorables.
5. Fase de REFLEXIÓN. Implica la capacidad de darse cuenta de los matices de la intervención, de sus momentos críticos, y la capacidad de predecir posibles resultados y analizar los errores.
6. Fase de EXPLORACIÓN. Es la que define al experto: en esta fase el cirujano es capaz de retarse a sí mismo, de recurrir a nuevas alternativas e inventar nuevas estrategias.
La cuestión es si todas estas fases deben desarrollarse necesariamente en el quirófano, con pacientes reales, o es posible complementar y aumentar la velocidad del proceso trabajando en laboratorios y quirófanos experimentales. Esta formación complementaria sin duda redundaría en beneficio del cirujano que asume la enseñanza de los residentes, y por supuesto de ellos mismos (9).
El reparto poblacional de los alumnos de las diferentes ediciones del curso merece una especial atención: el 55% de los alumnos procede de hospitales universitarios, y en dos tercios de los casos los alumnos manifiestan proceder de centros con una experiencia en CMI superior a dos años. Sin embargo, en un 65% de los casos manifiestan que su mayor interés en el curso radica en la posibilidad de aprender la técnica del abordaje laparoscópico. Estos datos nos llevan necesariamente a una reflexión: ¿por qué estos profesionales acuden a otro centro, en muchas ocasiones muy distante de su lugar de trabajo, haciendo un importante esfuerzo económico y personal durante todo un año? ¿Cabe la posibilidad de que la CMI, aunque muy extendida, no esté aún lo suficientemente consolidada como para facilitar la formación de los especialistas en sus propios hospitales?
Una posible respuesta: más del 60% del total de alumnos de los sucesivos cursos son residentes (31,3%) o especialistas con más de 10 años de ejercicio profesional (30,8%). Los residentes acuden a nuestros cursos a recibir la formación integral y el entrenamiento práctico básico y avanzado en CMI que muchas veces no pueden recibir en sus hospitales. Muchos especialistas con largo tiempo de ejercicio profesional acuden también por no disponer de la posibilidad de formarse en CMI en sus centros de trabajo.
Otra posible respuesta: aunque casi el 90% del total de los alumnos manifiesta haber tenido algún contacto con los procedimientos de CMI antes del comienzo del curso, la mayoría de ellos lo ha hecho como cirujano ayudante de otros cirujanos que practican CMI (70,8%). Es curioso este interés por el aprendizaje activo por parte de los ayudantes, en vez de esperar como tradicionalmente ocurre con la cirugía abierta, a que un día se les ofrezca la posibilidad de asumir la responsabilidad de la intervención.
Esta reflexión lleva de la mano a la que se hacía K.A. Forde en 1993: puesto que la formación en CMI nos hace darnos cuenta de la necesidad de asistir a cursos de formación, de revisar de forma crítica los procedimientos y de aprender de cirujanos expertos, ¿no será que es la formación en cirugía lo que está obsoleto (o fuera de control)? (10)
La gran mayoría de los alumnos de las diferentes ediciones del curso considera que son los propios hospitales los que deberían asumir la formación de los profesionales en CMI (74,2%). Un porcentaje menor atribuye esta responsabilidad a las Universidades (30,6%). En la práctica, en nuestro país la mayoría de los cirujanos tiene que asumir su propia formación mediante un importante esfuerzo económico y personal, para después revertir los beneficios de la misma al sistema sanitario.
El 68,4% de los alumnos valora fundamentalmente en estos cursos el número de horas que se desarrollan de prácticas experimentales. Otras encuestas realizadas a cirujanos y publicadas en la literatura científica internacional aportan porcentajes similares de cirujanos que consideran que el entrenamiento de laboratorio es fundamental en los cursos de formación en CMI (11), y que los cursos de entrenamiento cortos y sin supervisión no resultan satisfactorios (12). Por otra parte, un número no desdeñable de alumnos valora también en los cursos el aval de la UCM (29,2%) y la posibilidad de obtener un Título Oficial acreditando su formación (37,3%).
El empleo de animales para las prácticas (en nuestro caso cerdos) es la cuestión en la que los alumnos muestran mayor grado de acuerdo. Todos los alumnos coinciden en señalar su gran utilidad. La utilización del modelo porcino como animal experimental, ampliamente difundida en USA y menos en Europa, plantea como inconvenientes fundamentales el coste y las posibles cuestiones de índole moral que algunas personas se plantean (13). Sin embargo tiene también muchas ventajas:
o La anatomía del cerdo es muy similar a la del hombre. La mayoría de los procedimientos quirúrgicos pueden llevarse a cabo con pocas variaciones con respecto a la clínica.
o El manejo preoperatorio y anestésico del cerdo, así como su monitorización intraoperatoria, están lo suficientemente estandarizados como para facilitar el desarrollo de las prácticas.
o Existen muchas habilidades básicas y complejas, como la exposición adecuada del campo quirúrgico, la movilización correcta de estructuras, el manejo atraumático de los diferentes órganos, la hemostasia, la disección de los diferentes tejidos y la realización de anastomosis digestivas, que solo pueden llevarse a cabo en modelos vivos (14).
En su autoevaluación final sobre el aprovechamiento de los cursos, los alumnos se puntúan con medias de notable en general. Las mejores puntuaciones se atribuyen a la realización del neumoperitoneo (8,02) y al manejo de la cámara (7,99), y la peor a la realización de suturas (6,88), que sin embargo también arroja una media de notable. El problema de la realización de suturas laparoscópicas se resuelve simplemente con un entrenamiento apropiado. Las habilidades requeridas para dar un punto y anudarlo por laparoscopia son diferentes de las que se requieren para hacerlo en cirugía abierta: en el primer caso es necesario estar acostumbrado a la visión bidimensional y a una percepción táctil mínima, así como al manejo de los instrumentos a distancia. Todas estas habilidades pueden adquirirse mediante el entrenamiento en laboratorio (hands-on-training) antes de llegar a su práctica en el modelo vivo y posteriormente en el paciente (15).
La CMI no es una disciplina por sí misma sino más bien una filosofía de la cirugía, una manera de pensar que consiste en minimizar el trauma de acceso utilizando sistemas nuevos. La calidad, y no los criterios economicistas, debe prevalecer y los cirujanos más competentes son los que deben realizar CMI. Es responsabilidad de los educadores quirúrgicos impartir competencia (no solo mostrar técnicas) a sus residentes y alumnos. El mayor reto a que se enfrenta el cirujano minimamente invasivo durante la próxima década es asegurar la calidad (16).
CONCLUSIONES
De los resultados obtenidos de las encuestas realizadas en los cursos se puede deducir que gran parte del éxito de los mismos y su permanencia a lo largo del tiempo se deben fundamentalmente a los siguientes factores:
- Al número de horas de prácticas experimentales que se llevan a cabo
- Al empleo de modelos vivos para el entrenamiento (cerdos)
- Al aval universitario
- A la necesidad que tienen residentes y especialistas en ejercicio de formación específica en CMI en nuestro país
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