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INDICACIONES, TECNICA Y COMPLICACIONES
DE LA URETEROSCOPIA
INMACULADA FERNÁNDEZ GONZÁLEZ
(1)
JESÚS MORENO SIERRA (2)
ALVARO SERRANO PASCUAL (3)
FRANCISCO LOVACO CASTELLANO (4)
(1) Hospital Universitario de Getafe. Madrid
(2) Hospital Universitario Clínico San Carlos. Universidad Complutense.
Madrid
(3) Hospital Universitario de Guadalajara
(4) Hospital Universitario Ramón y Cajal. Universidad de Alcalá
de Henares. Madrid
RESUMEN
El objetivo de este trabajo es revisar las indicaciones actuales de realización
de una ureteroscopia. Aunque en un principio la indicación fundamental
de la ureteroscopia era el tratamiento de la litiasis ureteral, la superación
de la curva de aprendizaje, el perfeccionamiento de la técnica
y el desarrollo tecnológico han hecho posible el tratamiento de
otras patologías del aparato urinario superior. Se describen también
los diferentes tipos de ureteroscopios, su manejo, las diferentes fuentes
de litofragmentación intracorpóreas disponibles y las complicaciones
asociadas a esta técnica. La ureteroscopia constituye en la actualidad
una técnica que ha sido incorporada por un gran número de
urólogos en su practica clínica diaria. El porcentaje de
éxito de esta técnica depende, además de la experiencia
del cirujano, de otros factores de gran importancia como son: la adecuada
selección del paciente, el disponer de material endoscópico
adecuado rígido y flexible así como de una gran variedad
de guías, catéteres, pinzas de cuerpo extraño, sondas
de Dormia etc, de la realización del procedimiento con control
radiológico del arco en C y de saberse parar
a tiempo antes de realizar una yatrogenia.
INTRODUCCIÓN
La primera ureteroscopia (URS) fue realizada
por Young en el año 1912 (1), pero no se practicó de forma
rutinaria hasta el año 1977, en que distintos autores demostraron
la posibilidad de explorar el uréter con endoscopios rígidos
gracias a la contribución de Hopkins en el año 1960. Este
había inventado un sistema de lentes que se utiliza en la actualidad
en los endoscopios rígidos (2,3).
Los doctores Pérez-Castro y Martínez Piñeiro, en
el año 1980, diseñaron un instrumento en conjunción
con Karl Storz Instrument (Culver City, CA), de una longitud de 39 cm,
que denominaron ureterorrenoscopio, o más apropiadamente ureteropieloscopio.
Este instrumento permitió el gran desarrollo de esta técnica
tal y como la conocemos en la actualidad (4). Desde entonces, la tendencia
ha sido a reducir el calibre de estos instrumentos pero manteniendo los
canales de trabajo que permitan la introducción de pinzas de biopsia,
de cuerpo extraño, sondas de Dormia y los distintos materiales
de litotricia intraureteral. Todo ello ha sido posible gracias a la incorporación
de las fibras ópticas en estos instrumentos rígidos.
Aunque en un principio la indicación fundamental de la URS era
el tratamiento de la litiasis ureteral, la superación de la curva
de aprendizaje, el perfeccionamiento de la técnica y el desarrollo
tecnológico han hecho posible el tratamiento de otras patologías
del aparato urinario superior.
En la actualidad existen dos grandes grupos de indicación de realización
de una URS: terapéutica y diagnóstica.
URETEROSCOPIA TERAPEÚTICA
1. Patología litiásica
Divertículo calicial asociado a litiasis: La URS
se puede considerar como una opción de tratamiento válida
inicial en aquellos pacientes con una litiasis menor de 1,5 cm de diámetro
en los divertículos caliciales renales localizados en el polo superior
o medio, sobre todo si se localizan anteriormente (Figuras 1a,
1b y 1c), y en pacientes que presentan riesgo para la nefrolitotomía
percutánea (NLPC) o que no quieren esta modalidad de tratamiento
como primera opción terapeútica (5). El porcentaje de stone-free
es del 19-58%, libre de síntomas (39-65%) y desaparición
del divertículo aproximadamente el 20%, siendo mejores los resultados
en aquellos casos en los que se identifica el cuello diverticular. El
mayor porcentaje de fracasos se encuentra en los divertículos del
grupo calicial inferior por la dificultad de identificar el cuello diverticular
y mantener la deflexión activa del ureteroscopio flexible para
la introducción de un catéter balón en el divertículo.
El mayor riesgo de este abordaje es la proximidad de los vasos interlobares
durante la dilatación o incisión del cuello diverticular
(6).
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Litiasis
del cáliz inferior: El Lower Pole Stone Study Group recomienda
la litotricia extracorpórea (ESWL) para el tratamiento de litiasis
inferiores a 1 cm en el cáliz inferior independientemente de la
anatomía del cáliz, ya que el rango de stone-free
es del 63%, recurriendo a la URS o a la NLPC en caso de fracaso de la
ESWL (7). El desarrollo de ureteroscopios flexibles de pequeño
calibre y con mecanismo de deflexión activa en su extremo distal
junto con la introducción de fibras ópticas de láser
Holmium de 200 _m, permite el tratamiento de la litiasis del cáliz
inferior. El rango de stone-free cuando la litiasis es menor
de 10mm es del 82%, entre 10-20 mm del 72%, descendiendo al 65% si es
mayor de 20 mm. La ureteroscopia no está indicada en aquellos pacientes
con una longitud infundibular mayor a 3 cm y con un ángulo infundibulopiélico
menor de 25†, aunque otros autores consideran un ángulo menor de
45† (8). El rango de éxito de la ESWL y de la URS es menor que
el de la NLPC, independientemente del tamaño del cálculo,
pero al tratarse la NLPC de una técnica más invasiva y con
un mayor número de complicaciones, no se indica de forma rutinaria,
a excepción de las litiasis de cáliz inferior mayores a
2 cm donde su rango de éxito es mayor que la URS y la ESWL(60%
y 33% respectivamente) y por ello debe ser considerada como primera línea
de tratamiento a pesar de sus limitaciones en estas situaciones.
Litiasis
renal en pacientes con obesidad mórbida: El desarrollo
de la URS flexible y de las fuentes de litotricia intracorpórea
permite aplicar esta técnica en pacientes con litiasis renales
(Figura 2) y ureterales proximales sintomáticas
y menores de 1,5 cm de diámetro, con un rango de stone-free
del 70% y sin necesidad de transfusión, constituyéndose
como primera modalidad terapéutica en estos casos (9).
Litiasis ureteral proximal: En resumen se podría
considerar la ESWL como tratamiento inicial en los cálculos de
uréter proximal menores de 1 cm, dejando la ureteroscopia en caso
de fracaso de la ESWL (Figuras 3 y 4), en litiasis de cistina,
si hay obstrucción distal, en pacientes obesos y en pacientes con
diátesis hemorrágica. En los cálculos ureterales
mayores de 1 cm, la primera opción de tratamiento sería
la ureteroscopia flexible, aconsejándose en caso de fracaso, la
realización de una URS anterógrada. En los casos en que
se precise manipulación endoscópica antes de la realización
de la ESWL se podría considerar la ureteroscopia como primera opción
de tratamiento (10).
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Litiasis de uréter distal: En las litiasis de uréter
distal, independientemente del tamaño, la AUA Ureteral Stones Clinical
Guidelines Pannel recomienda que tanto la ESWL como la URS se pueden considerar
como primera línea de tratamiento siendo el rango de stone-free
del 85% y 89% respectivamente. Cada una de las técnicas tiene ventajas
y desventajas. La ESWL es una técnica mínimamente invasiva
y generalmente se puede realizar sin anestesia o con una sedación
intravenosa pero puede requerir múltiples tratamientos para conseguir
una adecuada fragmentación y es más probable que precise
de tratamientos auxiliares. La URS tiene un alto rango de éxito
y con menos probabilidad de necesitar tratamientos repetidos (10). En
las Guidelines on Urolithiasis de la European Association of Urology recomiendan
en todos los casos la ESWL o la URS como primera opción (11). La
revisión de la literatura sugiere un movimiento desde la no invasiva
ESWL hacia la URS para el tratamiento de la litiasis del uréter
distal, aunque todavía se precisa de estudios randomizados para
determinar el tratamiento óptimo de estos cálculos.
Calle litiásica post-litotricia: La incidencia de
la calle litiásica es del 6%. Se definen tres tipos de calle litiásica:
Tipo I, formada por fragmentos menores o iguales a 2 mm; Tipo II, encabezada
por fragmentos de 4-5 mm y Tipo III, formada enteramente por fragmentos
de gran tamaño. La localización más frecuente es
en el uréter distal, seguido por el proximal y el medio. En pacientes
con una calle litiásica no complicada se puede ofrecer un tratamiento
conservador, recurriendo a la ESWL si al mes no la ha expulsado. En aquellos
pacientes con dilatación moderada del sistema colector y calles
litiásicas tipo II y III se debe realizar ESWL. En los casos complicados
con una dilatación severa o una infección se recomienda
la colocación de una nefrostomía percutánea y posterior
ESWL. En cualquier caso, si estas modalidades fracasan se debe recurrir
a la URS. Y si fracasa, cirugía abierta (12).
2.
Resolución de falsas vías originadas de forma yatrógena
en el intento de cateterismo ureteral, ya que la visión directa
que ofrece el ureteroscopio puede permitir la derivación urinaria.
Es importante recordar que cuando se produce una perforación del
uréter intramural durante el cateterismo, esta habitualmente se
localiza en la cara interna del mismo (Figura 5).
3. Extracción de catéteres doble J migrados, calcificados
o rotos (13).
4. Incisión y dilatación de estenosis ureterales,
pudiendo realizar este procedimiento bajo visión directa, utilizando
material rígido o flexible, eligiendo bien el láser, el
cuchillete frío o el electrocauterio (14).
5. Tratamiento del Carcinoma de Células Transicionales del Tracto
Urinario Superior. En aquellos casos estrictamente seleccionados en
los que está indicado un tratamiento endoscópico conservador
indicaremos un acceso retrógrado en los tumores localizados en
uréter pelviano y sacro, mientras que si se sitúan en uréter
lumbar realizaremos una ureteroscopia retrógrada con instrumental
rígido o flexible, sin desestimar la vía anterógrada
cuando por su dificultad técnica no se consiga un tratamiento resolutivo.
La exéresis del tumor puede realizarse con electrocauterio, con
uretero-resección endoscópica o con láser Nd:YAG
(15).
URETEROSCOPIA DIAGNÓSTICA
En el grupo de las indicaciones diagnósticas
encontramos distintas patologías (16-19):
- Litiasis úrica / mucoproteica
- Necrosis papilar
- Fungus ball
- Ureteritis / pielitis quística
- Endometriosis
- Pólipo fibroepitelial
- Hematuria esencial unilateral
- Carcinoma de células transicionales
(Figura 6)

TECNICA DE LA URETEROSCOPIA
TIPOS DE URETEROSCOPIOS
El ureteroscopio puede ser semirrígido y flexible. La tendencia
actual ha sido a reducir el calibre de los instrumentos rígidos
pero manteniendo los canales de trabajo que permitan la introducción
de pinzas de biopsia, de cuerpo extraño, sondas de Dormia y los
distintos materiales de litotricia intraureteral. La ureteroscopia flexible
ha ampliado las indicaciones de la ureteroscopia rígida. El rápido
desarrollo de esta tecnología ha sido posible gracias a la creación
de ureteroscopios flexibles de pequeño diámetro que tienen
incorporado un canal de trabajo que permite la introducción de
guías, pinzas, sondas de Dormia, y sondas de litotricia flexible.
Existen dos tipos de ureteroscopios flexibles: con mecanismo de deflexión
pasiva en su extremo distal (la deflexión depende de la colocación
previa de una guía en el sistema colector) y con mecanismo de
deflexión activa (aunque son más caros, son de gran utilidad
para la visualización de todo el sistema colector).
TÉCNICA: DILATACION URETERAL
En la mayor parte de los casos resulta aconsejable dilatar el orificio
ureteral y el uréter intramural antes de pasar el ureteroscopio
(Figuras 7a y 7b). Algunos de los instrumentos flexibles
o rígidos más delgados pueden ser introducidos sin dilatación
previa (20).
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La dilatación ureteral puede hacerse de forma subaguda o aguda.
- La forma subaguda: colocación de un catéter ureteral
24 horas antes de la ureteroscopia por encima de la obstrucción
o un doble J. La principal desventaja es que convierte la ureteroscopia
en un método en 2 tiempos y tienen un mayor riesgo de infección
urinaria.
- Existen distintos métodos para la dilatación aguda
del uréter (dilatación del orificio ureteral inmediatamente
antes de la ureteroscopia):
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- Dilatación con catéteres ureterales de calibre progresivo
(5-6 hasta 12-15 Fr). Se puede hacer con catéteres ureterales
o con los catéteres en punta cónica o de Braasch con bulbo.
Otra alternativa es colocar dos catéteres.
- Dilatación con bujías metálicas de punta cónica
con un calibre de 8-15 Fr, son dilatadores no guiados y deben ser introducidos
con mucho cuidado a traves del orificio ureteral.
- Dilatación sobre un alambre guía colocado con antelación:
los métodos guiados son preferibles a los no guiados. Se utilizan
guías de 0.035-0.038 pulgadas. Se reduce la posibilidad de perforación
ureteral porque los elementos dilatadores se introducen de forma coaxial.
Son muy útiles las guías con cubierta hidrófila
que se hacen muy deslizantes una vez que entran en contacto con la solución
salina.
- Dilatadores flexibles de fascia: son los que se utilizan para dilatar
el trayecto de nefrostomía con un calibre de 8-16 Fr y se introducen
sobre un alambre guía de 0.038 pulgadas. Los de menor tamaño
pueden ser colocados bajo control cistoscópico, y los más
grandes bajo control radiográfico dejando colocada o no la camisa
del cistoscopio para que no se tuerzan en la vejiga o en la uretra.
Se ha descrito un sistema de camisa dilatadora que permite el acceso
directo al uréter, pero tiene las desventajas de que no se ve
adecuadamente el uréter distal, el diámetro externo del
dilatador es mayor que el del ureteroscopio y puede producir mayor daño
del uréter si se deja colocado a lo largo de todo el procedimiento,
y además su extremo proximal no es biselado y puede producir
un traumatismo ureteral importante en la mucosa ureteral en donde apoya.
- Dilatación con balón (Figuras 7a y 7b):
los más útiles tienen un calibre de 7 Fr y 70-80 cm de
longitud; el balón insuflado alcanza los 5-6 mm de diámetro
y 4 cm de longitud. Es suficiente un balón que tenga una presión
de insuflación máxima de 15 atmósferas, pero en
general se necesitan menos de 10 atmósferas. El balón
viene marcado con señales radiopacas y se rellena con contraste
diluido al 50%. La insuflación se efectúa de forma lenta
a un ritmo de 2 atmósferas por minuto y hasta que el balón
deje de presentar una zona estrecha.
TÉCNICA: INTRODUCCIÓN DEL URETEROSCOPIO
1. RÍGIDO
Se pasa siguiendo la guía (Figura 8). A menudo resulta
útil rotarlo en 90 a 180† y de esta forma la punta biselada del
instrumento levanta el labio superior del orificio ureteral y hace su
paso más suave.
2. FLEXIBLE
El ureteroscopio flexible puede ser introducido de distintas maneras (21):
- Método del alambre guía: el ureteroscopio avanza sobre
la guía introducida en su canal operador (Figura 9).
- Método de la camisa flexible para la introducción:
el tubo flexible se pasa sobre un dilatador flexible graduado que se
retira y se deja la camisa por la que se introduce el ureteroscopio.
- Método de la camisa rígida: se introduce el ureteroscopio
a través de la vaina del cistoscopio.
- Introducción directa dentro del uréter: tiene el riesgo
de que se curve el instrumento en la vejiga.
Estas maniobras es aconsejable que se realicen con control radiológico
del arco en C. También el arco en C ayuda
en el sistema pielocalicial a la orientación sobre que grupo calicial
se está trabajando.
TÉCNICA: SISTEMAS DE LITOFRAGMENTACIÓN
- Litotricia ultrasónica: los cálculos que tienen hasta
un diámetro de 5 mm pueden ser extraídos intactos con
pinza de cuerpo extraño o con cestas de Dormia. Los de mayor
tamaño generalmente deben fragmentarse. El transductor ultrasónico
produce calor, por ello debe ser enfriado a fin de proteger la mucosa
ureteral de una posible lesión térmica, y esto se consigue
con el líquido de irrigación. El cálculo se fragmenta
in situ o fijado dentro de una cestilla de Dormia. Es eficaz, más
lenta que otras fuentes de fragmentación, pero mantiene el cálculo
próximo a la broca evitando su migración (22). Sólo
se puede utilizar con el material endoscópico rígido.
- Litotricia electrohidraúlica: Utiliza un generador de ondas
de choque electrohidraúlicas y una sonda coaxial, produciendo
una cavitación y fragmentación de los cálculos.
Existen calibres de 1.6 a 6 Fr. Tiene la desventaja de la posibilidad
más elevada de lesionar la mucosa ureteral. El índice
de perforaciones se encuentra entre el 10-15% que aumenta en caso de
cálculos impactados y por ello no se debe utilizar en estos casos.
Tiene la ventaja de que se puede utilizar con instrumentos rígidos
o flexibles y es más barato que el láser. No se debe apoyar
la sonda sobre el cálculo y el generador se prepara para pulsos
intermitentes no continuos, para evitar la fácil migración
de los fragmentos (23).
-
Litotricia
con láser: La principal ventaja de todos los láseres es
que sus fibras son de pequeño calibre y flexibles y por ello
se pueden utilizar con cualquier tipo de endoscopio y tratar los cálculos
ubicados en cualquier sitio del sistema urinario. Sin embargo proporcionan
un rango de fragmentación inferior y son más caros. El
Holmium YAG láser (Figura 10) es
el gold standard en la litotricia con láser. Es un
láser sólido y pulsado. Tiene una longitud de onda de
2150 nm, con unas fibras de 170-1000 _m. Fragmenta el cálculo
utilizando un efecto químico fototermal. El rango de fragmentación
es aproximadamente del 100%; el rango de complicaciones es del 0-4%
incluyendo sangrado, retratamiento y un 0,3% de estenosis ureterales.
El rango de stone-free es del 91-100%, 85% en uréter proximal,
94% en uréter medio y 100% en uréter distal. Las ventajas
que presenta son que la energía liberada no depende del tamaño
de la fibra y que rompe todo tipo de cálculos. Las desventajas
son que es ineficiente en cálculos mayores de 2 cm ya que tiene
tendencia a hacer un agujero y no a fragmentarlo y que puede provocar
importante daño tisular conduciendo a la perforación ureteral
(24-26).
- La litotricia neumática es una modalidad de fragmentación
intracorpórea segura, eficaz con todos los cálculos y
de bajo coste. Las sondas tienen un calibre que oscila de 1,8 a 8 Fr.
pudiéndose utilizar con la mayoría de los ureteroscopios
rígidos. Las desventajas de la litotricia neumática son:
el no poder utilizarla con los ureteroscopios flexibles, aunque se dispone
en la actualidad de sondas flexibles que limitan la capacidad de deflexión
del ureteroscopio, el no aspirar los fragmentos y que, debido a la naturaleza
balística de la fuente de energía, esta puede desplazar
el cálculo. Por ello Delvecchio y cols proponen una combinación
de este sistema de fragmentación con una sonda de succión
tipo Lithovac para evitar el ascenso de los fragmentos a porciones más
altas del uréter o, lo que es más problemático,
a las cavidades pielocaliciales (27).
- Litotricia neumática y ultrasónica (LithoClast Ultra):
combina un LithoClast Master (EMS; Nyon, Switzerland) con una sonda
ultrasónica y una pieza de mano (EMS). La litotricia neumática
tiene un rango de repetición mayor a 12 Hz y puede ser utilizado
con diferentes sondas (0,8, 1, 1,6, 3 mm). La sonda de litotricia neumática
se coloca lateralmente en el hueco de la sonda ultrasónica saliendo
1 mm por fuera de la misma. De esta forma se fragmenta el cálculo
y se puede ir aspirando. El rango de stone-free es de 80-89,7%,
no estando descritas complicaciones mayores. No se puede utilizar con
endoscopios flexibles (28)
- Litotricia electrocinética: El principio de acción
de este litotriptor es el mismo que el de la litotricia neumática,
la diferencia es que el núcleo magnético se acelera electromagnéticamente.
El rango de éxitos no difiere del de la litotricia neumática
ni tampoco el rango de complicaciones (29)
COMPLICACIONES DE LA URETEROSCOPIA
El
rango general de complicaciones oscila del 10 al 20% con un rango de complicaciones
mayores del 3-5%, definiendo la complicación mayor como aquella
que precisa de una cirugía abierta y generalmente asociadas con
el uso de ureteroscopio rígidos y de mayor calibre. Las complicaciones
menores, generalmente no plantean grandes problemas, y se resuelven con
tratamiento conservador; entre éstas debemos destacar la hemorragia
poco importante, la falsa vía, la perforación ureteral mínima
(Figura 11), el dolor postoperatorio y la fiebre postoperatoria
(30).
Cálculos submucosos y periureterales
El desarrollo de la ecografía intraluminal nos informa del tamaño
de los cálculos y su distancia exacta de la luz ureteral, permitiendo
visualizar aquellos cálculos que están por debajo de la
mucosa (31,32).
Se definen tres grupos de pacientes con fragmentos de cálculos
submucosos y/o periureterales (33)
- Grupo I: un único fragmento o un limitado número localizados
intramuralmente a 1-2 mm de la luz ureteral
- Grupo II: múltiples pequeños fragmentos localizados
intramuralmente
- Grupo III: fragmentos periureterales ( a 4 mm o más de la
luz)
Los pacientes del grupo I evolucionan frecuentemente con una obstrucción
y se deben tratar endoscópicamente, dejando posteriormente un catéter
interno con el fin de evitar la obstrucción y /o estenosis. Los
pacientes del grupo III no precisan tratamiento debido a que estos fragmentos
generalmente no van a producir obstrucción. El grupo más
problemático es el Grupo II ya que tienden a desarrollar estenosis,
debiendo recurrir a la endoscopia y, en caso de fracaso, a la cirugía
abierta.
Estenosis ureteral
La incidencia de estenosis ureterales ha disminuido del 5% al 0,5% gracias
al desarrollo de ureteroscopios semirrígidos de menor calibre y
ureteroscopios flexibles con adecuadas fuentes de energía para
la litofragmentación. Los factores de riesgo son la presencia de
cálculos impactados, la yatrogenia durante la realización
de la ureteroscopia y la presencia de fragmentos en la pared ureteral.
Los cálculos impactados durante más de un año, independientemente
del tamaño, se asocian con gran frecuencia a pólipos fibroepiteliales
y estenosis ureterales que dificultan el tratamiento endoscópico
(34).
Si ocurre una perforación durante la URS se debe dejar colocado
un catéter doble J durante 4-6 semanas y si posteriormente aparece
una estenosis esta se debe incidir con métodos endoscópicos
y si fracasa, realizar posteriormente una cirugía abierta (35).
Otro factor que afecta la aparición de una estenosis ureteral es
la fuente de energía utilizada para la litofragmentación,
asociándose con mayor frecuencia a la electrohidraúlica
(23).
Avulsión ureteral
La avulsión ureteral es la complicación más importante
de la ureteroscopia y ocurre fundamentalmente cuando se extraen litiasis
con cestilla de Dormia o cuando se intenta extraer cálculos de
gran tamaño que han de pasar por segmentos de menor calibre (unión
uretero-vesical), con una incidencia del 0,7%. Para evitar esta complicación
es mejor utilizar una pinza de cuerpo extraño para la extracción
de la litiasis. Una vez ocurrida la avulsión si existe continuidad
de la luz ureteral lo mejor es dejar un catéter doble J y ver la
evolución; si esto no es posible hay que realizar cirugía
abierta de reparación (36).
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CONCLUSIONES
La ureteroscopia constituye en la actualidad
una técnica que ha sido incorporada por un gran número
de urólogos en su practica clínica diaria. El porcentaje
de éxito de esta técnica depende, además de la
experiencia del cirujano, de otros factores de gran importancia como
son:
- adecuada selección del paciente
- el disponer de material endoscópico
adecuado rígido y flexible asi como de una gran variedad de
guìas, catéteres, pinzas de cuerpo extraño, sondas
de Dormia, etc,
- realización del procedimiento con control
radiológico del arco en C
- saberse parar a tiempo antes de
realizar una yatrogenia.
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