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Estimados compañeros residentes, a seis meses de finalizar mi residencia en Cirugía General, me gustaría aprovechar esta nueva sección de SECLAEndosurgery para hacer una reflexión sobre la formación que recibimos los residentes en cirugía laparoscópica.

En el servicio de Cirugía General I del Hospital Clínico San Carlos, en el que desarrollo mi residencia, realizamos cirugía laparoscópica básica y avanzada. Los residentes participamos en dichas intervenciones en función del año de residencia, tanto como ayudantes (en las técnicas avanzadas), como cirujanos (principalmente en técnicas básicas). Esta actividad no se limita exclusivamente a la cirugía programada, sino también a la cirugía de urgencias, parte fundamental de nuestra especialidad y en consecuencia de nuestra formación quirúrgica. Además, el servicio al que pertenezco organiza desde hace cerca de ¿10? años un curso de Experto Universitario en Cirugía Laparoscópica que está avalado por la universidad Complutense de Madrid y del que con toda seguridad habréis oído hablar -si es que no lo habéis seguido ya-, y que es de realización “obligatoria” para todos los R4 del servicio, lo que supone un aprendizaje teórico-práctico excelente en las distintas técnicas laparoscópicas, de cara a la práctica clínica.

Además, se nos anima a asistir y participar activamente en cada uno de los congresos de la Sociedad Española de Cirugía Laparoscópica (SECLA) de la que somos miembros todos los residentes del servicio.

Creo que es básico para nuestra formación como residentes no sólo iniciarnos en la laparoscopia en la medida de las posibilidades de cada servicio, sino el incentivarnos a participar en cursos y congresos donde, además de poder ampliar nuestros conocimientos podamos, como se intenta también a través de esta revista, contrastar opiniones con otros compañeros y aprender con ese intercambio de ideas.

Pero no sería justo ni correcto acabar esta carta sin hacer una autocrítica, porque, como apasionada declarada de la laparoscopia que soy, creo que nuestro servicio tiene una asignatura pendiente en dicho campo y esa es la cirugía bariátrica, en la que tenemos una gran experiencia por vía abierta, pero aún no la realizamos por vía laparoscópica, aunque estoy convencida de que, con el empeño con que hemos aceptado este reto, viviré su inicio como residente y, ojalá, su desarrollo como cirujano del servicio. Feliz Año 2004, y a todos los compañeros que como yo termináis vuestra residencia en unos meses y os sentís al borde del abismo, mucho ánimo.


Cristina Pardo Martínez






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