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Soy residente de quinto año en el Hospital Universitario Central de Asturias de Oviedo. En mi Servicio se inició la Cirugía Laparóscópica en el año 1997. Desde entonces, se realizan una media de cuarenta abordajes laparoscópicos de diversas patologías (aumentando cada vez la cartera de servicios): abdomen agudo, dolor abdominal recidivante, colelitiasis, reflujo gastroesofágico, esplenomegalias y qistes esplénicos, quistes, masas y torsiones ováricas, criptorquidias, varicoceles, hernias diafragmáticas y Hirschsprung, así como retroperitoneoscopia para exéresis de riñones atróficos y multiquísticos y heminfrectomías, y también torascoscopia en derrames pleurales y masas torácicas o mediastínicas.

En cuanto a mi formación laparoscópica, he realizado un Curso de Retroperitoneoscopia en el Complexo Hospitalario Juan Canalejo de La Coruña, y actualmente estoy realizando el Curso de Experto Universitario en Cirugía Laparoscópica del Hospital Clínico de Madrid, motivo por el que la doctora Elena Ortiz nos ha pedido nuestra colaboración en esta nueva sección de SECLAEndosurgery. Creo que la formación en el animal de experimentación es fundamental para la iniciación en este campo, aumentando así la seguridad de esta cirugía en humanos. De todas formas, mis primeros contactos con la laparoscopia fueron en intervenciones en niños del Servicio, en la mayoría de las ocasiones como primer ayudante, manejando la cámara, lo que me ha permitido familiarizarme con la visión bidimensional, las distancias, el material necesario y su funcionamiento. Por este motivo, mis primeras intervenciones en cerdos me han resultado más sencillas. Ahora estoy iniciando mis primeras intervenciones en humanos como cirujano tutorizado.

Creo que sería conveniente durante el periodo de formación MIR poder disponer de un quirófano experimental en las unidades acreditadas para la docencia. Así se podría iniciar las prácticas de abordaje laparoscópico en el animal de experimentación a la vez que se realizan las primeras intervenciones como ayudante en el humano. Cuando menos, seria bueno poseer un pelvitrainer y poder acudir a cursos formativos (que por su precio deberían estar becados). De esta forma, podríamos acabar el periodo formativo habiendo realizado un número de intervenciones como cirujanos tutorizados que nos permitan estar preparados -como especialistas que somos-, para atender las patologías más frecuentes en las que ya el abordaje laparoscópico es la primera elección, y posteriormente continuar el perfeccionamiento.


Silvia García Saavedra






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