powered by FreeFind



En la mitad de la década de los 90, cuando todavía era estudiante de medicina y tuve mi primer contacto con la cirugía, la cirugía laparoscópica tenía unas indicaciones muy limitadas. Hoy, diez años después, gracias a los grandes avances tecnológicos y a los numerosos beneficios que nos aporta este abordaje, está introducida en toda la patología que abarca la cirugía general. Por este motivo, es necesario que el residente de hoy en día esté lo suficientemente entrenado en esta técnica.

La realización de cirugía mínimamente invasiva precisa del conocimiento y entrenamiento, por parte del cirujano y de su equipo, con instrumental y tecnología que nada tiene que ver con el que está acostumbrado a usar en la cirugía abierta. Del mismo modo, supone un aprendizaje de la visualización y manejo del campo quirúrgico que pasa a ser bidimensional, magnificado, y en el cual no nos podemos asistir por el sentido del tacto (salvo en la laparoscopia asistida). El aprendizaje de toda esta tecnología y técnica posiblemente supuso un gran esfuerzo para los cirujanos que vieron nacer la laparoscopia. Pero ¿cómo aprendemos, hoy en día, laparoscopia los cirujanos, cuando esta técnica ya es rutinaria en nuestros hospitales?

En 1998, cuando entré a formar parte como residente del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo I del Hospital Clínico de Madrid, una de las razones que me llevaron a elegir este hospital para la realización de mi residencia fue la gran experiencia que tenían en cirugía laparoscópica. A los pocos días de iniciar mi periodo formativo tuve mi primer contacto con la laparoscopia. Durante mi primer año de residencia formé parte del equipo quirúrgico -como primer y segundo ayudante-, en más de 150 procedimientos laparoscópicos, en su mayoría colecistectomías, lo que permitió que fuera familiarizándome con la visualización de una anatomía magnificada por la óptica, con el manejo de los instrumentos en un campo bidimensional y, por lo tanto, en la pérdida de la sensación de profundidad; también, como no, con el instrumental y la torre de laparoscopia. Posteriormente, la realización del curso de Experto en cirugía mínimamente invasiva que imparte la Universidad Complutense me permitió ahondar más en los conocimientos en cirugía laparoscópica, sobre todo avanzada. Durante el año que duró este curso pudimos realizar, en animales de experimentación, cirugía del reflujo y de colon, así como un importante entrenamiento en la realización de puntos endocavitarios. Posteriormente, ya en el último año de residencia, he tenido la oportunidad de asistir a las Terceras Jornadas en Controversias en Cirugía, durante las cuales pudimos realizar un by-pass gástrico de forma experimental en animales de experimentación.

La gran difusión de la cirugía laparoscópica ha permitido a muchos residentes realizar determinado tipo de intervenciones -como pueden ser colecistectomías- más precozmente por abordaje laparoscópico que mediante cirugía abierta. La intensa actividad formativa en cirugía laparoscópica que hemos recibido durante estos últimos cuatro años permite que actualmente la gran mayoría de las intervenciones laparoscópicas puedan ser realizadas, en mi servicio, por residentes de último año.


Maria Jesús Peña Soria.





P·gina desarrollada por Grupo Quator/Edicorp. Webmaster:cgc@edicorp.es