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HISTEROSCOPIA DIAGNOSTICA: GOLD STANDARD PARA EL ESTUDIO DE LA CAVIDAD ENDOMETRIAL
Dr. J. Ignacio Bermejo Aycart Hospital Universitario Santa Cristina. Madrid.
e-mail: lobosonia2002@yahoo.com
INTRODUCCIÓN
Objetivos: Analizar la evolución de
los cánceres de ovario diagnosticados por laparoscopia en nuestro
centro desde 1995 hasta 1999.
Material y métodos: Revisión de las historias clínicas
de las pacientes sometidas a laparoscopia por sospecha de tumoración
anexial (rango entre 241-389 laparoscopias/año); con resultado
anatomopatológico de malignidad; así como la evolución
de la enfermedad en el momento de escribir este artículo.
Resultados: Encontramos entre 1-4 cánceres de ovario/año
en las laparoscopias realizadas por sospecha de tumoración anexial;
lo que supone entre un 0.83-1.78% de las laparoscopias. La mayoría
de los tumores se encontraban en estadios precoces de la enfermedad y
eran de bajo grado de agresividad histológica. El tratamiento quirúrgico
reglado se realizó con un intervalo de 2 a 6 semanas después
de la laparoscopia. Los casos con citología negativa y cápsula
íntegra en mujeres jóvenes fueron seguidos estrechamente.
Discusión: Los recursos actuales para estudiar preoperatoriamente
las tumoraciones anexiales (ecografía, marcadores tumorales
)
no son infalibles. No debe extrañarnos que, ocasionalmente, sin
constituir una rareza, encontremos una tumoración maligna en el
curso de un procedimiento laparoscópico. El objetivo principal
es realizar el tratamiento adecuado según el estadio tumoral; aunque
el diagnóstico sea por laparoscopia. Generalmente, requerirá
de una laparotomía posterior; pero en casos seleccionados, tumores
poco agresivos la laparoscopia puede ser el tratamiento quirúrgico
definitivo.
INTRODUCCIÓN
En las dos últimas décadas cada vez es mayor el número
de tumoraciones ováricas que se abordan por vía laparoscópica
(1). Se estima que entre un 5-10% de las mujeres en EE.UU. serán
sometidas a un procedimiento quirúrgico a lo largo de su vida por
sospecha de una tumoración anexial. Aunque la mayoría de
las masas anexiales son benignas, el objetivo principal en la evaluación
diagnóstica es excluir la posibilidad de que se trate de un proceso
maligno. Se estima entre 4-6 la probabilidad de encontrar malignidad
en una masa anexial de aspecto no maligno (2).
La posibilidad de hallar incidentalmente en la anatomía patológica
un proceso maligno en una cirugía endoscópica por tumoración
anexial oscila entre 0.4-2.9% (3, 4, 5).
El tratamiento clásico de las tumoraciones anexiales ha sido la
realización de una laparotomía para evitar el abordaje subóptimo
de masas potencialmente malignas. Los actuales avances en la detección,
diagnóstico y cirugía minimamente invasiva hacen necesario
revisar la práctica clásica para evitar un exceso de morbilidad
en determinadas pacientes. (6)
OBJETIVOS
Analizar la evolución de los cánceres de ovario, diagnosticados
incidentalmente en la anatomía patológica de las piezas
obtenidas en las tumoraciones anexiales, operadas por laparoscopia en
nuestro centro durante el período de 1995 a 1999, con la finalidad
de valorar la influencia del diagnóstico laparoscópico en
la evolución de la enfermedad.
MATERIAL Y MÉTODOS
Revisamos las laparoscopias realizadas en nuestro centro desde enero de
1995 a diciembre de 1999 por tumoración anexial, recogiendo los
casos en los que la anatomía patológica no había
sido de benignidad y observando la evolución de las pacientes,
con un rango de seguimiento entre 33 y 81 meses
RESULTADOS
Se realizaron 1483 laparoscopias por sospecha de tumoración anexial
en el periodo de estudio, diagnosticándose 13 casos de tumoraciones
malignas, lo que representa un 0.87% del total. En la tabla nº 1
presentamos, desglosados por años, las laparoscopias realizadas
y los hallazgos anatomopatológicos de malignidad. La incidencia
varió en los diferentes años entre 0.39 y 1.52%. La edad
media de las pacientes fue de 30.6 años, con un rango comprendido
entre 16 y 46 años.
Los hallazgos anatomopatológicos fueron 7 tumores borderline (53.8%),
3 cistoadenocarcinomas (23.1%), 2 teratomas inmaduros (15.4%) y un fibroma
con elevada celularidad de ovario (7.7%.) Se realizó cirugía
reglada de estadificación en cinco pacientes (38.5%), con un intervalo
entre 2-5 semanas desde la laparoscopia. Ocho de las pacientes (61,5%),
dada la baja agresividad de los tumores así como ausencia de localización
extraovárica, fueron controladas periódicamente, sin realizarse
cirugía reglada. De estas ocho sólo una presentó
una recidiva local a los 12 meses de la laparoscopia tras haber recibido
tratamiento quimioterápico, realizándose entonces cirugía
completa, encontrándose actualmente libre de enfermedad.
De las trece pacientes, sólo una falleció a los 35 meses
de la laparoscopia. Se trataba de una paciente de 37 años, con
el antecedente de cistoadenoma mucoso contralateral, que en revisión
de rutina se observó la presencia de masa quística ecorrefringente
bien delimitada realizándose quistectomía laparoscópia
que fue informada de cistoadenocarcinoma mucoso en el seno de cistoadenoma,
por lo que posteriormente se completó cirugía, estableciéndose
un estadio tumoral de IIIc. Tras quimioterapia adyuvante y segunda laparoscopia
sin tumor residual, presentó a los 25 meses una recidiva pélvica
y una lesión en vagina que se biopsió y fue informada como
infiltración adenocarcinomatosa de probable origen ovárico,
falleciendo por enfermedad avanzada al mes. Las otras 12 pacientes (92.3%)
se encuentran libres de enfermedad y son controladas periódicamente
en nuestro servicio.
Respecto al estadio tumoral en el momento del diagnóstico sólo
se realizó de forma reglada en las pacientes que fueron sometidas
a cirugía completa; de estas cinco pacientes dos se encontraban
en un estadio Ia, dos en un estadio Ic y una en estadio avanzado (IIIc.)
De las ocho pacientes a las que no se realizó cirugía de
estadificación, sólo en una de ellas se produjo la rotura
intraoperatoria del quiste (Ic) durante la laparoscopia. Se trataba de
un tumor seroso borderline, no se le administró tratamiento adyuvante
y la paciente se encuentra libre de enfermedad. Las otras siete pacientes,
aunque no se realizó protocolo quirúrgico completo, y se
desconoce el estado ganglionar, asumimos que se trataba de tumores limitados
al ovario y que no alcanzaban la cápsula (Ia.)
DISCUSION
La laparoscopia es considerada como la técnica estándar
en el tratamiento de las tumoraciones anexiales (7), pero requiere una
meticulosa valoración prequirúrgica. Vergote et al (8) afirman
que el abordaje laparoscópico debe restringirse a los casos en
los que exista evidencia de benignidad del quiste. El principal
problema es que los métodos diagnósticos de los que disponemos
(ecografía, marcadores
) no son infalibles (1).
Las ventajas de la laparoscopia respecto a la cirugía abierta en
cuanto a dolor postoperatorio, estancia hospitalaria, sangrado quirúrgico
y recuperación posterior han sido ampliamente demostradas (7).
Sin embargo, se ha postulado el riesgo de diseminación de tumores
malignos en el curso de un procedimiento laparoscópico. Canis et
al. (9), cifraron en 1% la posibilidad de metástasis en el área
del trócar cuando la pieza se extraía en bolsa. Existe un
mayor riego de extensión cuando los tumores son grandes (>8-10cm);
cuando se trabaja con elevada presión intraperitoneal o el neumoperitoneo
se realiza con CO2(14.) La rotura del quiste fuera de la bolsa constituye
un factor pronóstico independiente para el cáncer de ovario(6),
debe evitarse siempre la fragmentación de los tumores ováricos
fuera de la bolsa, así como la punción de masas con excrecencias
intraquísticas (10). Kadar et al (11) y Leminen et al (12), destacan
la importancia del tiempo entre la laparoscopia y la cirugía reglada,
como factor que ensombrece el pronóstico de los tumores ováricos
malignos.
En nuestros casos, no hemos observado ninguna metástasis en la
zona de los trocáres, siendo la evolución de las pacientes
equiparable a la esperada tras cirugía abierta, según el
estadio y la agresividad tumoral. Sólo se produjo una rotura intraperitoneal
del quiste, que actualmente se encuentra libre de enfermedad.
La cirugía endoscópica de los cánceres ginecológicos
se encuentra en discusión (13), Un tratamiento quirúrgico
inadecuado empeora el pronóstico del cáncer precoz de ovario
tanto por laparoscopia como por laparotomía (9). En casos seleccionados,
de tumores poco agresivos y en los que la malignidad es un hallazgo anatomopatológico,
en manos de un experto cirujano oncológico, la laparoscopia puede
constituir incluso el tratamiento definitivo.
BIBLIOGRAFÍA
1. Canis M, Rabischong B, Houlle C, Botchorishvili R, Jardon K, Safi A,
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2. Lehner R, Wenzl R, Heinzl H, Husslein P, Sevelda P.Influence of delayed
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found malignant. Obstet Gynecol 1998 Dec; 92(6): 967-971.
3. Wenzl R, Lehner R, Husslein P, Sevelda P. Laparoscopic surgery in cases
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4. Nezhat F, Nezhat C, Welander CE, Benigno B. Four ovarian cancers diagnosed
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9. Canis M, Mage G, Botchorishvili R, Wattiez A, Rabischong B, Bruhat
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10. Canis M, Mage G, Pouly JL, Wattiez A, Manhes H, Bruhat MA. Laparoscopic
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12. Leminen A, Lehtovirta P. Spread of ovarian cancer after laparoscopic
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13. Possover M, Krause N, Plaul K, Kuhne-Heid R, Schneider A. Laparoscopic
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